Inspiração - Como me siento
En este verano, lleve a su dolor a pasear
Primer lunes del año y toda una vida por delante.
Después de toda una temporada de días de fiesta que (¡lo sé!) conmovió el corazón de mucha gente, pensé en publicar un post más positivo para recomenzar.
En el último post de 2016, Cris Guerra escribió que “estar en duelo es como mudarse a una especie de celda blindada” – esto es la más pura verdad. Por un largo período de tiempo, yo me sentí habitante de dicho lugar. Pero, al mismo tiempo, tenía un impulso de vida dentro de mí que me empujaba hacia adelante y me llevaba a buscar nuevos lugares, tanto físicos como emocionales. Me mudé a Río de Janeiro en la fase más difícil de mi historia para poder vivir cerca del sol y del mar. Llegué en un verano carioca y fue allí que recomencé. Esto me hizo pensar en cuánto me ayudó el haber cambiado de paisaje, inclusive de forma radical.
La invitación que me gustaría hacer aquí es mucho más simple y realizable:
¿Qué tal aprovechar el verano y llevar a su dolor a pasear?
Arena entre los dedos, jugo de sandía, niños de vacaciones, sillas en la calzada. Cielo azul, vestidos coloridos, vendedores ambulantes, agua de coco, té helado o paletas. Conversar sin afanes con los amigos, lágrimas al recordar otros veranos, nadar en el mar, complicidades. Paletas de uva, atardeceres color de rosa, chapuzones en cascadas, una vuelta en bicicleta.
No cuesta intentarlo.
No tiene contraindicaciones.
Y no tenemos que negar nuestro dolor para poder aprovechar el verano.
Por el contrario: podemos simplemente salir a dar un paseo, cambiar el panorama y llevar todo con nosotros dentro de una bolsa. Esperanza, fe, paciencia. Nostalgia, tristeza, frustración, rabia, dolor. Todos estos sentimientos son bienvenidos en el verano. Son parte de nuestra vida, así que no hay por qué dejarlos castigados en la casa.
Si sientes que no te hace bien, sólo hay que regresar. Pero, ¿quién sabe toda esa luz de allá afuera no entra por los huequitos y encuentra la luz que brilla, aunque sea débilmente, dentro de ti? ¿Y qué tal que haga que tus ojos brillen de nuevo, que tu corazón se acelere y que se te escape la mitad de una sonrisa, aunque sea tan solo por unos segundos?
En lo más profundo del invierno,
finalmente aprendí que,
dentro de mí,
hay un invencible verano.
* Albert Camus
La estación más luminosa del año nos espera justo aquí.
Espero que el verano habite dentro de nosotros durante todo el año.
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Una pequeña historia familiar
María, mi abuela paterna, murió en 2012 con 97 años. Era linda, sabia y lúcida. Creía que la vida era una gran maravilla e iluminaba las calles con su sonrisa y positivismo. Pero, a partir de los 90 años, comenzó a hacer pequeños dramas y a decir, a cada inicio de año, que ese sería su último. No era un problema de salud, simplemente eran ganas de que le dijéramos: “Ay, abuela, deja de decir eso”. Y cada año nos inventábamos una excelente disculpa como, “este año vamos a hacer un viaje en familia” o “son los 15 años de Bernardo, tu bisnieto”, o cualquier otro evento importante para que ella respondiera “ah sí, eso no puedo perdérmelo, entonces voy a quedarme un poco más”.
En su último año aquí, le dijimos que no podía morirse porque queríamos escribir un libro sobre su vida. Como era muy vanidosa, mi abuela se emocionó muchísimo con la idea, así que mi hermana y yo comenzamos a entrevistarla. Aunque yo siempre fui una gran oyente de mi abuela, esta vez me encantó la forma como ella elaboró sus memorias y reflexiones frente al desafío de ser coautora y personaje principal de un libro. Cuando le pregunté sobre el secreto de su felicidad y su forma de lidiar con las tristezas de la vida, mi abuela me dijo: “Querida, el secreto está en educar tu propio temperamento. Sólo uno mismo puede ayudarse”. A partir de ahí, me contó que, en uno de los momentos más difíciles de su vida, ella “salía para ver el mar en Santos, para dar un vuelta, para ver gente…El dolor continuaba conmigo, pero yo lo llevaba de paseo por algunas horas y eso me hacía bien”.
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Canción del gran Itamar Assumpção
Milágrimas [1]
En caso de dolor, ponga hielo
Cambie el corte de cabello
Cámbiese como modelo
Vaya al cine, sonría
Aunque sea amarillo
Olvídese del codillo
Si amargo es el ya haber sido
Cámbiese ya ese vestido
Cambie el patrón del tejido
Sálgase de lo serio, deje los criterios
Siga todos los sentidos
Haga que tenga sentido
A cada milágrimas, sale un milagro
En caso de tristeza, voltee la mesa
Coma sólo la sobremesa
Coma solamente la cereza
Bote todo, haga una escena
Cante las rimas de un poema
Sufra apenas, viva apenas
Siendo sólo fisura o locura
Y, quién sabe, hallando cura
Nadie sabe lo que busca
Haga una novena, rece un tercio
Caiga fuera del contexto, invente su dirección
A cada milágrimas, sale un milagro
Pero, si a pesar de lo banal,
Llorar fuese inevitable
Sienta el sabor de la sal
Sienta el sabor de la sal
Gota a gota, una a una
Dos, tres, diez, cien mil lágrimas, sienta el milagro
A cada milágrimas, sale un milagro.
[1] Versión original en portugués.